WPCW 2xB RV Z3|h"mv^dj$HHH,fOKwH|@n/E@j$HHH,twH|@23@5'd=D,d4 PNE'P6'`=D,`4 xNE'X.7,Њ  @E@AneliaTms Rmn 08pt (F/K)Anelia CURSIVA (Rmn 8)Brougham paso 10 (Roman-8)Brougham paso 10 (IBM)Gothic Letter 16,66 (Roman-8)Gothic Letter 16,66 (PC8)8Tms Rmn 10pt (F/K/P)Tms Rmn 10pt Cursiva (F/K/P)Brougham paso 8.3 (Roman-8)~"mv^DDHl\(PPT\,\0|\\\\\\\\\\HD|h|Txt|ttxL`|xppx|t`4`\(\XPhPTd\8T`<\X`XHL8XL|h\\XTd4dH@|4@@(@Dhx\x\x\x\x\p|PtPtPtPtPL0L4P8L0\XXXXXXXXt\x\XXt\hldx\x\x\|P|P|P|PhtPtPtPtPxdxdxdxdxdxd\LLL8Ld`|`x Instrumentos de producci;n con ayuda de los cuales se producen los bienes  RH materiales, y hombres que los manejan y efectCan la producci;n de los bienes materiales,  RR por tener una cierta experiencia productiva y hbitos de trabajo: tales son los elementos  R\ que, en conjunto, forman las fuerzas productivas de la sociedad. Pero las fuerzas productivas no son ms que uno de los aspectos de la producci;n, uno de los aspectos del modo de producci;n, el aspecto que refleja la relaci;n entre el hombre y los objetos y fuerzas de la naturaleza empleados para la producci;n de los bienes materiales. El otro aspecto de la producci;n, el otro aspecto del modo de producci;n, lo constituyen las relaciones de unos hombres con otros dentro del proceso  R% de la producci;n, las relaciones de producci;n entre los hombres. Los hombres no luchan con la naturaleza y no la utilizan para la producci;n de bienes materiales aisladamente, desligados unos de otros, sino juntos, en grupos, en sociedades. Por eso, la producci;n es  R,( siempre y bajo condiciones cualesquiera una producci;n social. Al efectuar la producci;n,(0*0*0* de los bienes materiales los hombres establecen entre s1, dentro de la producci;n, tales o cuales relaciones mutuas, tales o cuales relaciones de producci;n. Estas relaciones pueden ser relaciones de colaboraci;n y ayuda mutua entre hombres libres de toda explotaci;n, pueden ser relaciones de dominio y subordinaci;n o pueden ser, por Cltimo, relaciones de transici;n entre una forma de relaciones de producci;n y otra. Pero, cualquiera que sea su carcter, las relaciones de producci;n constituyen "siempre y en todos los reg1menes" un elemento tan necesario de la producci;n como las mismas fuerzas productivas de la sociedad.  H XEn la producci;n "dice Marx" los hombres no actCan solamente sobre la naturaleza, sino que actCan tambi)n los unos sobre los otros. No pueden producir sin asociarse de un cierto modo, para actuar en comCn y establecer un intercambio de actividades. Para producir, los hombres contraen determinados v1nculos y relaciones, y a trav)s de estos v1nculos y relaciones sociales, y solo a trav)s de ellos, es como se relacionan  R con la naturaleza y como se efectCa la producci;n (C. Marx y F. Engels, Obras  R  Escogidas, t. 1, pg. 261, ed. alemana).  Consiguientemente, la producci;n, el modo de producci;n, no abarca solamente las fuerzas productivas de la sociedad, sino tambi)n las relaciones de producci;n entre los hombres, siendo, por tanto, la forma en que toma cuerpo la unidad de ambas dentro del proceso de la producci;n de bienes materiales.  R+ b) La primera caracter1stica de la producci;n es que jams se estanca en un punto durante un largo per1odo, sino que cambia y se desarrolla constantemente, con la particularidad de que estos cambios ocurridos en el modo de producci;n provocan inevitablemente el cambio de todo el r)gimen social, de las ideas sociales, de las concepciones e instituciones pol1ticas, provocan la reorganizaci;n de todo el sistema social y pol1tico. En las diversas fases de desarrollo, el hombre emplea diversos modos de producci;n o, para decirlo en t)rminos ms vulgares, mantiene distinto g)nero de vida. Bajo el r)gimen del comunismo primitivo, el modo de producci;n empleado es distinto que bajo la esclavitud, bajo el r)gimen de la esclavitud es distinto que bajo el feudalismo, etc. Y, en consonancia con esto, var1an tambi)n el r)gimen social de los hombres, su vida espiritual, sus concepciones, sus instituciones pol1ticas. SegCn sea el modo de producci;n existente en una sociedad, as1 es tambi)n, fundamentalmente, esta misma sociedad y as1 son sus ideas y sus teor1as, sus concepciones e instituciones pol1ticas. O, para decirlo en t)rminos ms vulgares, segCn vive el hombre, as1 piensa. Eso significa que la historia del desarrollo de la sociedad es, ante todo, la historia del desarrollo de la producci;n, la historia de los modos de producci;n que se suceden unos a otros a lo largo de los siglos, la historia del desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producci;n entre los hombres.A(0*0*0*ԌEso quiere decir que la historia del desarrollo de la sociedad es, al mismo tiempo, la historia de los propios productores de bienes materiales, la historia de las masas trabajadoras, que son las fuerzas fundamentales del proceso de producci;n y las que llevan a cabo la producci;n de los bienes materiales necesarios para la existencia de la sociedad. Eso quiere decir que la ciencia hist;rica, si pretende ser una verdadera ciencia, no debe seguir reduciendo la historia del desarrollo social a los actos de los reyes y de los caudillos militares, a los actos de los conquistadores  y avasalladores  de Estados, sino que debe ocuparse ante todo de la historia de los productores de los bienes materiales, de la historia de las masas trabajadoras, de la historia de los pueblos. Eso quiere decir que la clave para el estudio de las leyes de la historia de la sociedad no hay que buscarla en las cabezas de los hombres, en las ideas y concepciones de la sociedad, sino en el modo de producci;n aplicado por la sociedad en cada uno de sus per1odos hist;ricos, es decir, en la econom1a de la sociedad. Eso quiere decir que la tarea primordial de la ciencia hist;rica es el estudio y el descubrimiento de las leyes de la producci;n, de las leyes del desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producci;n, de las leyes del desarrollo econ;mico de la sociedad. Eso quiere decir que el Partido del proletariado, para ser un verdadero partido, debe, ante todo, conocer las leyes del desarrollo de la producci;n, las leyes del desarrollo econ;mico de la sociedad. Eso quiere decir que en pol1tica, para no equivocarse, el Partido del proletariado debe, ante todo, tanto en lo que se refiere a la formaci;n de su programa como en lo que ata9e a su actuaci;n prctica, arrancar de las leyes del desarrollo de la producci;n, de las leyes del desarrollo econ;mico de la sociedad.  R c) La segunda caracter1stica de la producci;n consiste en que sus cambios y su desarrollo arrancan siempre de los cambios y del desarrollo de las fuerzas productivas, y, ante todo, de los que afectan a los instrumentos de producci;n. Las fuerzas productivas son, por tanto, el elemento ms dinmico y ms revolucionario de la producci;n. Al  R principio, cambian y se desarrollan las fuerzas productivas de la sociedad y luego, en  R dependencia respecto de estos cambios y en consonancia con ellos, cambian las relaciones de producci;n entre los hombres, sus relaciones econ;micas. Sin embargo, esto no quiere decir que las relaciones de producci;n no influyan sobre el desarrollo de las fuerzas productivas y que )stas no dependan de aqu)llas. Las relaciones de producci;n, aunque su desarrollo dependa del desarrollo de las fuerzas productivas, actCan a su vez sobre el desarrollo de )stas, acelerndolo o amortigundolo. A este prop;sito conviene advertir que las relaciones de producci;n no pueden quedarse por un tiempo demasiado largo rezagadas de las fuerzas productivas al crecer )stas, ni hallarse en contradicci;n con ellas, ya que,(0*0*0* las fuerzas productivas s;lo pueden desarrollarse plenamente cuando las relaciones de producci;n estn en armon1a con el carcter y el estado de dichas fuerzas productivas y dan curso libre al desarrollo de )stas. Por eso, por muy rezagadas que las relaciones de producci;n se queden con respecto al desarrollo de las fuerzas productivas, tienen necesariamente que ponerse y se ponen realmente "ms tarde o ms temprano" en armon1a con el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y con el carcter de )stas. En otro caso, nos encontrar1amos ante una ruptura radical de la unidad entre las fuerzas productivas y las relaciones de producci;n dentro del sistema de )sta, ante un descoyuntamiento de la producci;n en bloque, ante una crisis de producci;n, ante la destrucci;n de las fuerzas productivas. Un ejemplo de desarmon1a entre las relaciones de producci;n y el carcter de las fuerzas productivas, un ejemplo de conflicto entre ambos factores, lo tenemos en las crisis econ;micas de los pa1ses capitalistas, donde la propiedad privada capitalista sobre los medios de producci;n est en violenta discordancia con el carcter social del proceso de producci;n, con el carcter de las fuerzas productivas. Resultado de esta discordancia son las crisis econ;micas, que conducen a la destrucci;n de las fuerzas productivas: y esta discordancia constituye, de por s1, la base econ;mica de la revoluci;n social, cuya misi;n consiste en destruir las relaciones de producci;n existentes y crear otras nuevas, que correspondan al carcter de las fuerzas productivas. Por el contrario, el ejemplo de una armon1a completa entre las relaciones de producci;n y el carcter de las fuerzas productivas nos lo ofrece la econom1a socialista de la U.R.S.S., donde la propiedad social sobre los medios de producci;n concuerda plenamente con el carcter social del proceso de la producci;n y donde, por tanto, no existen crisis econ;micas, ni se producen casos de destrucci;n de las fuerzas productivas. Por consiguiente, las fuerzas productivas no son solamente el elemento ms dinmico y ms revolucionario de la producci;n, sino que son, adems, el elemento determinante de su desarrollo. SegCn sean las fuerzas productivas, as1 tienen que ser tambi)n las relaciones de producci;n. Si el estado de las fuerzas productivas responde a la pregunta de con qu) instrumentos de producci;n crean los hombres los bienes materiales que les son necesarios, el estado de las relaciones de producci;n responde ya a otra pregunta: en  R# poder de qui)n estn los medios de producci;n (la tierra, los bosques, las aguas, el subsuelo, las materias primas, las herramientas y los edificios dedicados a la producci;n, las v1as y los medios de comunicaci;n, etc.), a disposici;n de qui)n se hallan los medios  R& de producci;n: a disposici;n de toda la sociedad, o a disposici;n de determinados  R' individuos, grupos o clases que los emplean para explotar a otros individuos, grupos o clases?(0*0*0*ԌHe aqu1 un cuadro esquemtico del desarrollo de las fuerzas productivas desde los tiempos primitivos hasta nuestros d1as. Desde las herramientas de piedra sin pulimentar se pasa al arco y las flechas y, en relaci;n con esto, de la caza como sistema de vida a la domesticaci;n de animales y a la ganader1a primitiva; de las herramientas de piedra se pasa a las herramientas de metal (el hacha de hierro, el arado con reja de hierro, etc.) y, en consonancia con esto, al cultivo de las plantas y a la agricultura; viene luego el mejoramiento progresivo de las herramientas metlicas para la elaboraci;n de materiales, se pasa a la fragua de fuelle y a la alfarer1a y, en consonancia con esto, se desarrollan los oficios artesanos, se desglosan estos oficios de la agricultura, se desarrolla la producci;n independiente de los artesanos y, ms tarde, la manufactura; de los instrumentos artesanos de producci;n se pasa a la mquina, y la producci;n artesana y manufacturera se transforma en la industria mecnica, y, por Cltimo, se pasa al sistema de mquinas y aparece la gran industria mecnica moderna: tal es, en l1neas generales y no completas, ni mucho menos, el cuadro del desarrollo de las fuerzas productivas sociales a lo largo de la historia de la humanidad. Adems, como es l;gico, el desarrollo y perfeccionamiento de los instrumentos de producci;n corren a cargo de hombres relacionados con la producci;n y no se realizan con independencia de )stos; por tanto a la par con los cambios y el desarrollo de los instrumentos de producci;n, cambian y se desarrollan tambi)n los hombres, como el elemento ms importante que son de las fuerzas productivas, cambian y se desarrollan su experiencia en punto a la producci;n, sus hbitos de trabajo y su habilidad para el empleo de los instrumentos de producci;n. En consonancia con los cambios y el desarrollo experimentado por las fuerzas productivas de la sociedad en el curso de la historia, cambian tambi)n y se desarrollan las relaciones de producci;n entre los hombres, sus relaciones econ;micas.  R La historia conoce cinco tipos fundamentales de relaciones de producci;n: el comunismo primitivo, la esclavitud, el feudalismo, el capitalismo y el socialismo. Bajo el r)gimen del comunismo primitivo, la base de las relaciones de producci;n es la propiedad social sobre los medios de producci;n. Eso, en sustancia, corresponde al carcter de las fuerzas productivas durante este per1odo. Las herramientas de piedra y el arco y las flechas, que aparecen ms tarde, exclu1an la posibilidad de luchar aisladamente contra las fuerzas de la naturaleza y contra las bestias feroces. Si no quer1an morir de hambre, ser devorados por las fieras o sucumbir a manos de las tribus vecinas, los hombres de aquella )poca ve1anse obligados a trabajar en comCn, y as1 era como recog1an los frutos en el bosque, como organizaban la pesca, como constru1an sus viviendas, etc. El trabajo en comCn condujo a la propiedad en comCn sobre los instrumentos de producci;n, al igual que sobre los productos de la producci;n. ACn no hab1a surgido la idea de la propiedad privada sobre los medios de producci;n, exceptuando la propiedad personal de ciertas herramientas que al mismo tiempo que herramientas de trabajo eran armas de defensa contra las bestias feroces. No exist1a aCn explotaci;n, no(0*0*0* exist1an clases. Bajo el r)gimen de la esclavitud, la base de las relaciones de producci;n es la propiedad del esclavista sobre los medios de producci;n, as1 como tambi)n sobre los mismos productores, los esclavos, a quienes el esclavista pod1a vender, comprar y matar como ganado. Estas relaciones de producci;n se hallan, fundamentalmente, en consonancia con el estado de las fuerzas productivas durante este per1odo. Ahora, en vez de las herramientas de piedra, el hombre dispone ya de herramientas de metal. En vez de aquella m1sera econom1a primitiva basada en la caza y que no conoc1a ni la ganader1a ni la agricultura, aparecen la ganader1a, la agricultura, los oficios artesanos y la divisi;n del trabajo entre estas diversas ramas de producci;n; aparecen la posibilidad de efectuar un intercambio de productos entre los distintos individuos y las distintas sociedades y la posibilidad de acumular riquezas en manos de unas cuantas personas; se produce, en efecto, una acumulaci;n de medios de producci;n en manos de una minor1a y surge la posibilidad de que esta minor1a sojuzgue a la mayor1a y convierta a sus componentes en esclavos. Ya no existe el trabajo libre y en comCn de todos los miembros de la sociedad dentro del proceso de la producci;n, sino que impera el trabajo forzado de los esclavos, explotados por los esclavistas, que no trabajan. No existen, tampoco, por tanto, propiedad social sobre los medios de producci;n ni sobre los productos. La propiedad social es sustituida por la propiedad privada. El esclavista es el primero y fundamental propietario con plenitud de derechos. Ricos y pobres, explotadores y explotados, hombres con plenitud de derechos y hombres privados totalmente de derechos; una furiosa lucha de clases entre unos y otros: tal es el cuadro que presenta el r)gimen de la esclavitud. Bajo el r)gimen feudal, la base de las relaciones de producci;n es la propiedad del se9or feudal sobre los medios de producci;n y su propiedad parcial sobre los productores, sobre los siervos, a quienes ya no puede matar, pero a quienes s1 puede comprar y vender. A la par con la propiedad feudal existe la propiedad individual del campesino y el artesano sobre los instrumentos de producci;n y sobre su econom1a privada, basada en el trabajo personal. Estas relaciones de producci;n se hallan, fundamentalmente, en consonancia con el estado de las fuerzas productivas durante este per1odo. El perfeccionamiento progresivo de la fundici;n y elaboraci;n del hierro, la difusi;n del arado de hierro y el telar, los progresos de la agricultura, de la horticultura, de la viticultura y de la fabricaci;n del aceite, la aparici;n de las primeras manufacturas junto a los talleres de artesanos: tales son los rasgos caracter1sticos del estado de las fuerzas productivas durante este per1odo. Las nuevas fuerzas productivas exigen que se deje al trabajador cierta iniciativa en la producci;n, que sienta cierta inclinaci;n al trabajo y se halle interesado en )l. Por eso, el se9or feudal prescinde de los esclavos que no sienten ningCn inter)s por su trabajoJ(0*0*0* ni ponen en )l la menor iniciativa, y prefiere entend)rselas con los siervos, que tienen su propia econom1a y sus herramientas propias y se hallan interesados por el trabajo en cierto grado en la medida necesaria para trabajar la tierra y pagar al se9or en especie, con una parte de la cosecha. Durante este per1odo, la propiedad privada hace nuevos progresos. La explotaci;n sigue siendo casi tan rapaz como bajo la esclavitud, aunque un poco suavizada. La lucha de clases entre los explotadores y los explotados es el rasgo fundamental del feudalismo. Bajo el r)gimen capitalista, la base de las relaciones de producci;n es la propiedad capitalista sobre los medios de producci;n y la inexistencia de propiedad sobre los productores, obreros asalariados, a quienes el capitalista no puede matar ni vender, pues se hallan exentos de los v1nculos de sujeci;n personal, pero que carecen de medios de producci;n, por lo cual, para no morirse de hambre, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo al capitalista y a doblar la cerviz al yugo de la explotaci;n. A la par con la propiedad capitalista sobre los medios de producci;n, existe y se halla en los primeros tiempos muy generalizada la propiedad privada del campesino y del artesano, libres de la servidumbre, sobre sus medios de producci;n, propiedad privada que est basada en el trabajo personal. En lugar de los talleres de los artesanos y las manufacturas, surgen las grandes fbricas y empresas dotadas de maquinaria. En lugar de las haciendas de los nobles, cultivadas con los primitivos instrumentos campesinos de producci;n, aparecen las grandes explotaciones agr1colas capitalistas, mentadas a base de la t)cnica agraria y dotadas de maquinaria agr1cola. Las nuevas fuerzas productivas exigen trabajadores ms cultos y ms despiertos que los siervos, mantenidos en el embrutecimiento y la ignorancia: trabajadores capaces de entender y manejar las mquinas. Por eso, los capitalistas prefieren tratar con obreros asalariados, libres de las cadenas de la servidumbre y lo suficientemente cultos para saber manejar la maquinaria. Pero, despu)s de desarrollar las fuerzas productivas en proporciones gigantescas, el capitalismo se enreda en contradicciones insolubles para )l. Al producir cada vez ms mercanc1as y hacer bajar cada vez ms sus precios, el capitalismo agudiza la competencia, arruina a una masa de peque9os y medianos propietarios, los convierte en proletarios y rebaja su poder adquisitivo, con lo cual se hace imposible la venta de las mercanc1as producidas. Al dilatar la producci;n y concentrar en enormes fbricas y empresas industriales a millones de obreros, el capitalismo da al proceso de producci;n un carcter social y va minando con ello su propia base, ya que el carcter social del proces; de producci;n reclama la propiedad social sobre los medios de producci;n, mientras que la propiedad sobre los medios de producci;n sigue siendo una propiedad privada capitalista, incompatible con el carcter social que el proceso de producci;n presenta.J(0*0*0*ԌEstas contradicciones irreductibles entre el carcter de las fuerzas productivas y las relaciones de producci;n se manifiestan en las crisis peri;dicas de superproducci;n, en que los capitalistas, no encontrando compradores solventes, como consecuencia del empobrecimiento de la masa de la poblaci;n, provocado por ellos mismos, se ven obligados a quemar los productos, a destruir las mercanc1as elaboradas, a paralizar la producci;n y a devastar las fuerzas productivas y en que millones de seres se ven condenados al paro forzoso y al hambre, no porque escaseen las mercanc1as, sino por todo lo contrario: por haberse producido en exceso. Eso quiere decir que las relaciones capitalistas de producci;n ya no estn en consonancia con el estado de las fuerzas productivas de la sociedad, sino que se hallan en irreductible contradicci;n con ellas. Eso quiere decir que el capitalismo lleva en su entra9a la revoluci;n, una revoluci;n que est llamada a suplantar la actual propiedad capitalista sobre los medios de producci;n por la propiedad socialista. Eso quiere decir que el rasgo fundamental del r)gimen capitalista es la ms encarnizada lucha de clases entre explotadores y explotados. Bajo el r)gimen socialista, que hasta hoy s;lo es una realidad en la U.R.S.S., la base de las relaciones de producci;n es la propiedad social sobre los medios de producci;n. Aqu1, ya no hay explotadores ni explotados. Los productos creados se distribuyen con arreglo al trabajo, segCn el principio de )l que no trabaja, no come . Las relaciones mutuas entre los hombres dentro del proceso de producci;n tienen el carcter de relaciones de colaboraci;n fraternal y de mutua ayuda socialista entre trabajadores libres de toda explotaci;n. Las relaciones de producci;n se hallan en plena consonancia con el estado de las fuerzas productivas, pues el carcter social del proceso de producci;n es refrendado por la propiedad social sobre los medios de producci;n. Por eso la producci;n socialista de la U.R.S.S. no conoce las crisis peri;dicas de superproducci;n ni los absurdos que )stas acarrean. Por eso, en la U.R.S.S., las fuerzas productivas se desarrollan con ritmo acelerado, ya que las relaciones de producci;n al hallarse en consonancia con dichas fuerzas productivas, abren amplio cauce a este desarrollo. Tal es el cuadro que presenta el desarrollo de las relaciones de producci;n entre los hombres, en el curso de la historia de la humanidad. Tal es la relaci;n de dependencia en que el desarrollo de las relaciones de producci;n se halla con respecto a desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, y en primer t)rmino con respecto al desarrollo de los instrumentos de producci;n, relaci;n de dependencia por virtud de la cual los cambios y el desarrollo que experimentan las fuerzas productivas se traducen, ms tarde o ms temprano, en los cambios y el)0*0*0* desarrollo congruentes de las relaciones de producci;n.  H XEl uso y la creaci;n de medios de trabajo "dice Marx", aunque en germen son ya inherentes a ciertas especies animales, caracterizan el proceso de trabajo espec1ficamente humano, raz;n por la cual Franklin define al hombre como un animal que fabrica instrumentos. Y as1 como la estructura de los restos f;siles de huesos tiene una gran importancia para reconstruir la organizaci;n de especies animales desaparecidas, los vestigios de los antiguos medios de trabajo nos sirven para apreciar formaciones econ;micas de la sociedad ya desaparecidas. Lo que distingue a las )pocas econ;micas unas de otras no es lo que se produce, sino c;mo se produce8 Los medios de trabajo no son solamente el bar;metro del desarrollo de la fuerza de trabajo del hombre sino tambi)n el exponente de las relaciones sociales en que se  R trabaja (C. Marx, El Capital, t. 1, pg. 189).  Y en otros pasajes:  H XLas relaciones sociales estn 1ntimamente vinculadas a las fuerzas productivas. Al adquirir nuevas fuerzas productivas, los hombres cambian de modo de producci;n y al cambiar el modo de producci;n, la manera de ganarse la vida, cambian todas las relaciones sociales. El molino movido a brazo nos da la sociedad de los se9ores  R^ (feudales, J. St.), el molino de vapor, la sociedad de los capitalistas industriales (C.  Rh Marx, Miseria de la Filosof1a, ed. alem., MoscC, 1939, pg. 71).   H XExiste un movimiento constante de incremento de las fuerzas productivas, de destrucci;n de las relaciones sociales y de formaci;n de las ideas lo Cnico inmutable  R es la abstracci;n del movimiento (Obra cit., pg. 72).   R Caracterizando el materialismo hist;rico, tal como se formula en el Manifiesto del  R$ Partido Comunista, dice Engels:  H XLa producci;n econ;mica y la estructura social que de ella se deriva necesariamente en cada )poca hist;rica, constituyen la base sobre la cual descansa la historia pol1tica e intelectual de esa )poca8 Por tanto, toda la historia de la sociedad, desde la disoluci;n del r)gimen primitivo de la propiedad comunal sobre el suelo, ha sido una historia de lucha de clases, de lucha entre clases explotadoras y explotadas dominantes y dominadas, en las diferentes fases del desarrollo social8 Ahora, esta lucha ha llegado a una fase en que la clase explotada y oprimida (el proletariado) no puede ya emanciparse de la clase que le explota y le oprime (la burgues1a), sin emancipar al mismo tiempo para siempre a la sociedad entera de la explotaci;n, la opresi;n y la  RE lucha de clases8 (Pr;logo de Engels a la edici;n alemana de 1883, Manifiesto  RO! del Partido Comunista).   R" d) La tercera caracter1stica de la producci;n consiste en que las nuevas fuerzas productivas y las relaciones de producci;n congruentes con ella no surgen desligadas del viejo r)gimen, despu)s de desaparecer )ste, sino que se forman en el seno de )l; se forman no como fruto de la acci;n premeditada y consciente del hombre, sino de un modo espontneo, inconsciente, e independientemente de la voluntad de los hombres. Se forma de un modo espontneo e independientemente de la voluntad de los hombres, por dos razones. )0*0*0*ԌEn primer lugar, porque los hombres no son libres para elegir tal o cual modo de producci;n, pues cada nueva generaci;n, al entrar en la vida, &e encuentra ya con un sistema establecido de fuerzas productivas y relaciones de producci;n, como fruto del trabajo de las pasadas generaciones, en vista de lo cual, si quiere tener la posibilidad de producir bienes materiales, no tiene, en los primeros tiempos, ms remedio que aceptar el estado de cosas con que se encuentra dentro del campo de la producci;n y adaptarse a )l. En segundo lugar, porque, cuando perfecciona este o el otro instrumento de producci;n, este o el otro elemento de las fuerzas productivas, el hombre no sabe, no  R comprende, ni se le ocurre siquiera pensar en ello, qu) consecuencias sociales puede acarrear su innovaci;n, sino que piensa Cnica y exclusivamente en su inter)s inmediato, en facilitar su trabajo y en obtener algCn provecho inmediato y tangible para s1. Cuando algunos de los miembros de la sociedad comunista primitiva empezaron a sustituir, paulatinamente y tanteando el terreno, las herramientas de piedra por las de  Rx hierro, ignoraban, naturalmente, y no paraban mientes en ello, qu) consecuencias sociales  R hab1a de tener esta innovaci;n, no sab1an ni comprend1an que el paso a las herramientas metlicas significaba un cambio radical en la producci;n, cambio que en fin de cuentas conducir1a al r)gimen de la esclavitud: lo Cnico que a ellos les interesaba era facilitar el trabajo y conseguir un provecho inmediato y sensible; su actuaci;n consciente se limitaba al estrecho marco de esta ventaja tangible, de carcter personal. Cuando, dentro del per1odo del r)gimen feudal, la joven burgues1a europea comenz; a organizar, junto a los peque9os talleres gremiales de los artesanos, las grandes empresas manufactureras, imprimiendo con ello un avance a las fuerzas productivas de la sociedad,  RH no sab1a, naturalmente, ni paraba mientes en ello, qu) consecuencias sociales hab1a de acarrear esta innovaci;n: no sab1a ni comprend1a que esta peque9a  innovaci;n conducir1a a una reagrupaci;n tal de las fuerzas sociales, que necesariamente desembocar1a en la revoluci;n, la cual ir1a dirigida contra el poder real, cuyas mercedes apreciaba tanto, y contra la nobleza, cuyo rango so9aban con escalar no pocos de sus mejores representantes; lo Cnico que le preocupaba era abaratar la producci;n de mercanc1as, lanzar una cantidad mayor de art1culos a los mercados de Asia y de la Am)rica reci)n descubierta, y obtener mayores ganancias; su actuaci;n consciente se limitaba al estrecho marco de esta finalidad tangible. Cuando los capitalistas rusos, juntamente con los capitalistas extranjeros, introdujeron en Rusia de un modo intensivo la moderna industria mecnica, dejando intacto el zarismo y entregando a los campesinos a la voracidad de los terratenientes, no  R6& sab1an, naturalmente, ni paraban mientes en ello, qu) consecuencias sociales hab1a de acarrear este importante incremento de las fuerzas productivas: no sab1an ni comprend1an que este importante salto que se daba en el campo de las fuerzas productivas de laJ(0*0*0* sociedad conducir1a a una reagrupaci;n tal de las fuerzas sociales, que dar1a al proletariado la posibilidad de unir con )l a los campesinos y de llevar a cabo la revoluci;n socialista victoriosa; lo Cnico que ellos quer1an era incrementar hasta el mximo la producci;n industrial, dominar el gigantesco mercado interior del pa1s, convertirse en monopolistas y sacar mayores ganancias de la econom1a nacional: la conciencia con que realizaban aquel acto no iba ms all del horizonte emp1rico y estrecho de sus intereses personales. En relaci;n con esto, dice Marx:  H< XEn la producci;n social de su vida, (es decir en la producci;n de los bienes materiales  H necesarios para la vida de los hombres, J. St), los hombres contraen determinadas  H relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producci;n que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas  R materiales (Carlos Marx, Obras escogidas, t 1.).  Eso significa, sin embargo, que los cambios ocurridos en las relaciones de producci;n y el paso de las viejas relaciones de producci;n a otras nuevas discurran lisa y llanamente, sin conflictos ni conmociones. Por el contrario, estos cambios revisten generalmente la forma de un derrocamiento revolucionario de las viejas relaciones de producci;n para dar paso a la instauraci;n de otras nuevas. Hasta llegar a un cierto per1odo, el desarrollo de las fuerzas productivas y los cambios que se operan en el campo de las relaciones de producci;n discurren de un modo espontneo, independientemente de la voluntad de los hombres. Pero s;lo hasta un determinado momento, hasta el momento en que las fuerzas productivas que surgen y se desarrollan logran madurar cumplidamente. Una vez que las nuevas fuerzas productivas estn en saz;n, las relaciones de producci;n existentes y sus representantes, las clases dominantes, se convierten en ese obstculo insuperable  que s;lo puede eliminarse por medio de la actuaci;n consciente de las nuevas clases, por medio de la acci;n violenta de estas clases, por medio de la revoluci;n.  R Aqu1 se destaca con gran nitidez el papel inmenso de las nuevas ideas sociales, de las nuevas instituciones pol1ticas, del nuevo Poder pol1tico, llamados a liquidar por la fuerza a las viejas relaciones de producci;n. Sobre la base del conflicto entre las nuevas fuerzas productivas y las viejas relaciones de producci;n, sobre la base de las nuevas exigencias econ;micas de la sociedad surgen nuevas ideas sociales, estas nuevas ideas organizan y movilizan a las masas, las masas se funden en un nuevo ej)rcito pol1tico, crean un nuevo Poder revolucionario y utilizan este Poder para liquidar por la fuerza el viejo r)gimen establecido en el campo de las relaciones de producci;n y refrendar el r)gimen nuevo. El proceso espontneo de desarrollo deja el puesto a la acci;n consciente del hombre, el desarrollo pac1fico a la transformaci;n violenta, la evoluci;n a la revoluci;n.  H|& XEn la lucha contra la burgues1a "dice Marx", el proletariado se constituye indefectiblemente en clase8, mediante la revoluci;n se convierte en clase dominante y, en cuanto clase dominante, destruye por la fuerza las viejas relaciones de  R) producci;n (Manifiesto del Partido Comunista>. )0*0*0*ԌY en otro lugar:  H XEl proletariado se valdr de su dominaci;n pol1tica para ir arrancando gradualmente a la burgues1a de todo el capital, para centralizar todos los instrumentos de producci;n en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase  H  dominante, y para aumentar con la mayor rapidez posible las fuerzas productivas (Obra cit.).   Hd XLa violencia es la partera de toda sociedad vieja que lleva en sus entra9as otra nueva  R= (Marx, El Capital, t. II, pg. 788).  He aqu1 en qu) t)rminos formulaba Marx, con trazos geniales, la esencia del materialismo hist;rico, en el memorable pr;logo  escrito en 1859 para su famoso libro  R Contribuci;n a la cr1tica de la Econom1a Pol1tica:  HQ XEn la producci;n social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producci;n que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producci;n forma la estructura econ;mica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jur1dica y pol1tica y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producci;n de la vida material condiciona en general el proceso social, pol1tico y espiritual de la vida. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es el que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producci;n existentes o, lo que no es ms que la expresi;n jur1dica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta all1. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre as1 una )poca de revoluci;n social. Al cambiar la base econ;mica, se revoluciona, mas o menos rpidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas transformaciones, hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones econ;micas de producci;n y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jur1dicas, pol1ticas, religiosas, art1sticas o filos;ficas, en una palabra, las formas ideol;gicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que )l piensa de s1, no podemos juzgar tampoco a estas )pocas de transformaci;n por su conciencia, sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producci;n. Ninguna formaci;n social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jams aparecen nuevas y ms altas relaciones de producci;n antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre Cnicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos s;lo brotan cuando ya se dan o, por lo menos, se estn  R& gestando las condiciones materiales para su realizaci;n (C. Marx, Obras escogidas, t. 1, pgs. 359360, ed. alem.).  Tal es la concepci;n del materialismo marxista, en su aplicaci;n a la vida social,")0*0*0* en su aplicaci;n a la historia de la sociedad. Tales son los rasgos fundamentales del materialismo dial)ctico y del materialismo hist;rico.