EL LEVANTAMIWENTO POPULAR DE MARZO (1999)
En la última contienda electoral jugada entre dos fichas de la burguesía, Jamil Mahuad se impuso apenas con una diferencia del 1%. Algunos sectores inclusive hablaron de haberse producido un paquetazo para favorecer al candidato demócrata popular. Así, el 10 de agosto de 1998, llegaba al solio presidencial con una mayoría de ecuatorianos que habían votado en su contra, si sumamos los sufragios nulos, blancos y los del candidato roldosista Alvaro Noboa, a parte de alrededor del 30% de abstención electoral.
Sin embargo tenía a su favor el apoyo de la mayoría de los partidos políticos de la burguesía y con ello el aval de un gran bloque de la oligarquía ecuatoriana que votó en favor de Mahuad en la segunda vuelta. Solamente las organizaciones agrupadas en Unidad Popular: el MPD, el PCMLE, la UGTE, la UNE, así como las integrantes del Frente Popular advirtieron que tanto Mahuad como Noboa, significarían mayor miseria para los ecuatorianos. Estas organizaciones desde un inicio declararon la oposición popular al régimen.
Mahuad trabajó por recrear una imagen que le permita engañar al pueblo con el señuelo de la «confianza». Apoyado en la experiencia lograda en la alcaldía de Quito, destinó millonarias sumas de dinero para propagandizar su figura.
El discurso de posesión fue exaltado por la prensa burguesa como una demostración de su nivel cultural, de su preparación, de la justificación de «que sabía qué hacer y cómo hacerlo». No pocos cayeron en la trampa pues... «sonó bien». Sus palabras fueron pausadas y suaves, lo que dio pávulo a crear la imagen de que él era un portador de bienaventuranzas, de las que habló de principio a fin.
Era un discurso que recogía aspectos destinados a la juventud y, con la referencia al pensamiento aymará, quería acoger para sí, a los pueblos indios. El acudir permanentemente a temas religiosos no era casual, era la vieja táctica de apoyarse en la cruz para clavar la espada en el pueblo. Con el Eclesiastés bíblico ocultaba todo su pasado nefasto y de oprobio, como el asesinato a los obreros de Vicuña, el alza imparable de los impuestos al pueblo quiteño desde la alcaldía; la importación de arroz con gorgojo; y, junto a Oswaldo Hurtado, la sucretización de la deuda de los grandes empresarios.
Mahuad apuntaba al pacto social envuelto en nuevas y más sutiles palabras, para adormecer al pueblo.
Una y otra vez recalcaba «Es momento para reír porque ya hemos sufrido bastante», «Un momento para el amor», habló de «apoyarse en la mano invisible del mercado, junto a la mano visible del Estado (es decir, la unidad de la empresa privada con los poderes del Estado)...Metáforas y bonitas palabras, expresiones que aparentaban nobles sentimientos, al tiempo que se apropiaba de viejos anhelos populares que lograron capear, inicialmente, ese poco respaldo popular al empezar su gestión presidencial. Vendió así una imagen esperanzadora.
Pero, igual como se mostraba paternal y repartidor de bondades, tenía que demostrar su firmeza y apego a quienes financiaron su campaña electoral. A diez días de su gobierno, el 20 de agosto de 1998, se bautizó con sangre del pueblo, al asesinar a los campesinos de Salitre que se habían tomado las tierras que les pertenecían por derecho y trabajo.
Un primer paquetazo
Sabía cómo hacerlo y en favor de quién. Inmediatamente Mahuad se reunió con las Cámaras de la Producción y la cúpula de la Iglesia, para preparar el camino del primer paquetazo. La noche del 14 de septiembre, con el crucifijo y la bandera, se elevaron los precios del gas doméstico en un 510%; las gasolinas en el 15.5%, además de un incremento mensual en relación a la devaluación del sucre frente al dólar; el diesel de 4.207 sucres a 5.885 sucres; las tarifas eléctricas en el 353% y se anunciaba que para enero se aplicaría un nuevo aumento del 35%, acompañado de un incremento mensual del 2%.
No le sirvió el Cristo junto a la bandera, con que llamó al pueblo a crucificarse. Ni la crisis asiático-rusa le sirvió para justificar el antipopular y cínico paquetazo en contra del pueblo ecuatoriano. La cacareada propaganda electoral de 900.000 nuevos empleos, fue desgranándose porque se inició el proceso de despido masivo a los empleados públicos, al igual que en las empresas privadas. Se cumplían las órdenes del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, de Febres Cordero y Nebot «porque se reduzca más el tamaño del Estado».
Las conversaciones con la Iglesia habían sido para que apacigüar al pueblo y que se sacrifique, a cambio de un «bono de la pobreza», de cien mil sucres. El negocio inicial que la cúpula eclesiástica pensaba realizar con el bono,- pues cobraba un dólar por cada inscrito-, se fue por los suelos ante el rechazo del pueblo. Sectores de la misma iglesia, algunos obispos, se levantaron en contra al tiempo que condenaban la utilización perversa de imágenes religiosas.
Esto no podía quedar así, el pueblo no es el «santo que muestra la otra mejilla» y la respuesta no se hizo esperar.
El Paro de Octubre
Por iniciativa del Frente Popular, tuvo lugar el 19 de septiembre, en Quito, la Asamblea Nacional de Organizaciones Populares que encabezó la protesta. Se estableció el 23 de septiembre como el día de Lucha para realizar Marchas de las Cacerolas Vacías y el 1 de octubre para el Paro Nacional del Pueblo, de 24 horas.
La imagen inicial de Mahuad, las preferencias populares fueron disminuyéndose muy rápidamente. El gobierno intentó desvirtuar la lucha colocando bombas para inculpar a la izquierda y particularmente a las fuerzas del Partido.
El 23 de septiembre, el pueblo se manifestó en todo el país en marchas masivas que rechazaban el paquetazo de Mahuad.
El 1 de octubre el pueblo se levantó en todo el país, fue una vigorosa respueta popular al mahuadazo. La represión asesina no pudo detener la fuerza del Paro del Pueblo. Se detuvo a más de 150 combatientes, se asesinó a 3 ciudadanos en Guayaquil y Esmeraldas.
La hoguera de protesta se encendió en todo el país. Fue la muestra del creciente descontento popular. En las calles y carreteras del país estuvieron trabajadores, campesinos, indígenas, la juventud, las amas de casa. Fue una verdadera batalla de clase, de los pobres contra los ricos, de los explotados contra sus explotadores, de los patriotas contra los vendepatrias, de los demócratas contra los fascistoides.
Se entregó nuestro territorio
Las diferencias territoriales siempre han sido utilizadas por la burguesía como una puerta de escape a las tensiones internas de los países. El manejo del conflicto territorial y su solución buscaba consolidar a los gobiernos de Mahuad y Fujimori, reorientar el papel de las Fuerzas Armadas, para ponerlas al servicio del control de la «seguridad interna», para utilizrlas en el cerco a la revolución colombiana.
El eje de la propaganda gubernamental fue que la realidad obligaba a aceptar la paz a cualquier costo. La realidad, según ellos, era que firmamos o firmamos y que quién no estaba de acuerdo proponía algo irreal. Se demostraba de esta forma el carácter antipatriótico de la coalición demo-popular socialcristiana y la sumisión de otros sectores que ratificaron dicho tratado en el Congreso Nacional. El Movimiento Popular Democrático, con Jaime Hurtado al frente, denunció este nuevo cercenamiento territorial como parte de una estrategia del imperialismo yanqui y las clases dominantes criollas. Se desarrolló el Encuentro Patriótico en defensa de la Soberanía Nacional.
Una vez más el imperialismo norteamericano, las oligarquías del Ecuador y el Perú, y sus gobiernos, asestaban un zarpazo a la soberanía e integridad territorial del país, consumaban una nueva traición.
El manejo de los medios de comunicación, el coro de la burguesía, de la iglesia y de la cúpula de las Fuerzas Armadas, manipularon los deseos de paz y de progreso de los pueblos del Ecuador, y convirtieron la traición en el «más grande acto de gobierno». Esto devino en bonos y «polpularidad» para Mahuad, afirmó una vanidad y autosuficiencia, lo colocó en un pedestal.
Según ellos, estaban planteadas las condiciones subjetivas para la implantación plena del neoliberalismo, para legitimar una autoritarismo legalizado, para obtener que las masas acepten, por no existir alternativa, pagar íntegramente, la crisis.
Un regalo de año nuevo.
Al iniciar el año, se hizo más evidente la profunda crisis económica por la que atraviesa el Ecuador. Los índices económicos mostraban un país en recesión.
La balanza comercial que tuvo un saldo positivo de más de 598 millones de dólares en 1997 se redujo a un saldo negativo de menos 1.300 millones de dólares. La tasa de crecimiento del PIB también se redujo de 3.4% en 1997 a 1.4% en 1998. La Reserva Monetaria Internacional, se redujo en 400 millones de dólares, alcanzando a 1.200 millones de dólares. El Déficit Fiscal representa el 7% del PIB.
Las condiciones de vida del pueblo van en franco deterioro. Según cifras oficiales, el desempleo abierto abarca al 14% de la PEA y el subempleo bordea el 46%. Estamos hablando de un 60% de ecuatorianos que no tienen trabajo asegurado. En realidad las cifras rebasan el 70%. Igualmente, datos oficiales muestran que el 80% de la población vive en condiciones de pobreza, un 60% de ellos en la miseria, índice que crece cada día con el imparable incremento del costo de la vida.
El proceso inflacionario, tiene el índice más alto de América Latina. El año pasado, se registró una inflación del 44%, la más alta de los últimos cinco años. Desde que Mahuad asumió el Gobierno, el Sucre se ha devaluado desde 5.400 hasta 17.000 con relación al dólar, ubicándose hoy alrededor de 10.000 sucres.
En medio de esta crisis, el gobierno, en complicidad con el Congreso aprueban un Presupuesto General del Estado en el que se destina el 41% para el pago de la Deuda Externa y se reducen drásticamente los recursos destinados para salud, educación y demás servicios sociales.
Al mismo tiempo, bajo la iniciativa del socialcristianismo se aprueba el impuesto del 1% a la circulación de capitales al tiempo que se suprime el Impuesto a la Renta, beneficiando así a los banqueros, industriales, importadores, exportadores, descargando la responsabilidad tributaria en los sectores más empobrecidos. Esta medida tuvo efectos inflacionarios y disparó los precios de los productos de primera necesidad.
Continuando con la política fondomonetarista, un nuevo incremento a las tarifas eléctricas fue decretado, esta vez en un 35%, adicionando un incremento del 2% mensual. El galón de gasolina subió en el 6.6%, que en el caso de la denominada Extra pasó de 7.138 a 7.610 sucres el galón. Obviamente, se congelaron los salarios.
La imagen de Mahuad caía vertiginosamente, el pueblo lo responsabiliza directamente de la situación.
La respuesta popular fue inmediata. Iniciamos este año con lucha. Enero fue un mes de combate callejero en contra de las medidas antipopulares. En este ambiente las organizaciones populares, gremiales y sindicales, agrupadas en el Frente Popular, junto con la Federación Unica Nacional de Afiliados al Seguro Social Campesino, convocaron a la Jornada de Combate del 20 de enero para reivindicar los derechos al trabajo, a la seguridad social, a un salario justo; para rechazar el impuesto del 1%, la liberalización de los precios de los combustibles y su impacto en la canasta familiar; para exigir la derogatoria de estas medidas y del nuevo pliego tarifario de la energía eléctrica.
El pueblo se movilizó en todo el país. Particularmente la juventud estudiantil secundaria, dirigida por la FESE, se mantuvo en las calles todo el mes. El 26 de enero, los campesinos del Seguro Social cerraron las carreteras. El 27 de enero se realizó el Paro Nacional Estudiantil convocado por la FESE y la FEUE. El 29 de enero se efectuaron las Marchas en Defensa de la Soberanía y por la Integridad Territorial. Mahuad recibía lo que merecía: todo el rechazo masivo del pueblo.
Una vez más el gobierno respondió con violencia. los gases, la cárcel y la bala fue el lenguaje en respuesta al descontento popular. Nuevamente decenas de detenidos y golpeados. Stalin Basantes, estudiante del Colegio Universitario Manuel María Sanchez de Quito, y miembro de la Juventud Revolucionaria del Ecuador, fue herido de bala por la policía. Actualmente yase incapacitado en el lecho del dolor.
Junto a la represión, se desata un campaña propagandística para satanizar el combate estudiantil y popular. Los más grandes medios de comunicación escrita y de televisión se encuentran comprometidos con esta acción.
Como ha ocurrido en el pasado, la movilización popular es acusada de ser instigada por subversivos y tener objetivos desestabilizadores. Por aquellos días, la prensa «grande» publica un supuesto informe de Inteligencia Militar en el que se afirmaba la dependencia del MPD, de la UNE, del Frente Popular, de los GCP (Grupos de Combatientes Populares) respecto del PCMLE. Se estigmatizó a las manifestaciones estudiantiles acusándolas de vandalismo, de «violentistas» y se anunció el aparecimiento de supuestos grupos guerrilleros, y se clamaba por su liquidación y por la «unidad nacional». El jefe parlamentario de la Democracia Popular, Ramiro Rivera, llamaba a «desemepedizar» la política ecuatoriana para «garantizar la paz y tranquilidad». Se promocionaron supuestas investigaciones que determinaban la existencia de sótanos y bodegas en la Universidad Central, particularmente en la Facultad de Filosofía y en el local de la FEUE, como depósitos de armas y centros de entrenamiento subversivo.
En este ambiente, el 17 de Febrero, Jaime Hurtado González, diputado del MPD, Pablo Tapia y Wellington Borja, fueron asesinados a la una y media de la tarde, a cien metros del Congreso Nacional, frente a la Corte Suprema de Justicia y a pocos pasos de puestos policiales.
Se trató de un crimen de Estado, que buscaba descabezar el creciente movimiento de lucha de las masas trabajadoras y de la juventud, atemorizar a los izquierdistas y los luchadores populares. Lejos de lograr sus propósitos, el descontento del pueblo se ha intensificado.
Está claro que los aparatos de seguridad vinieron preparando el terreno para justificar este crimen.
El terrorismo de Estado tiene presencia por muchos años en la vida política del país, y la Democracia Cristiana se ha caracterizado por su espíritu profundamente represivo y reaccinario.
Al asesinato de los tres compañeros del MPD, hay que sumar el del dirigente sindical Saúl Cañar, desaparecido el 26 de noviembre de 1998 y hallado muerto una semana después, con signos de haber sido torturado.
Desde el ascenso de Mahuad al Gobierno, sobrepasan los mil ecuatorianos detenidos en distintas protestas, hay más de una decena de muertos, así como varias decenas heridos de bala por parte de las fuerzas represivas, tanto del ejército como de la policía.
A pesar de la dura represión, de los mecanismos de provocación implantados desde el Ministerio de Gobierno, la lucha de diversos sectores populares ha continuado y sigue un curso ascendente.
Febrero, continúa la lucha.
La jornada del 5 de Febrero, a dos años de la destitución de Bucaram, fue una importante demostración del descontento y rechazo a la política neoliberal del Gobierno de Mahuad y sus aliados los socialcristianos.
Para esta acción, las distintas organizaciones populares unieron sus fuerzas. A pesar de las maniobras del gobierno que decretó día feriado, el pueblo se tomó las calles y carreteras. Este día fue la continuación y el desarrollo de un pueblo alzado en combate.
El país se paralizó ante el llamado del Frente Popular, el FUT y La Coordinadora de Movimientos Sociales. La represión trajo como resultado decenas de detenidos, varios heridos de bala en distintos puntos del país. El pueblo descargó su ira sobre diversas Instituciones gubernamentales que fueron blanco de los manifestantes.
La importante movilización del 5 de febrero, creó mejores condiciones para el desarrollo de una política de unidad de acción entre los sectores del pueblo. En este marco se realizó la Asamblea Nacional de Organizaciones Populares el 20 del mismo mes. Allí se discutió un conjunto de medidas para enfrentar la crisis del país desde el lado de los intereses de los explotados, y se convocaron varias acciones de lucha: el 24 de febrero la Jornada Por la Vida, Contra el Crímen y la Impunidad, en condena al asesinato a Jaime Hurtado. El 3 de marzo la marcha nacional por la plataforma unitaria y para el 10 y 11 de marzo la Huelga General Preventiva.
Sin duda, el movimiento popular respondió correctamente frente al ataque, al acoso de las clases dominantes. Lejos de atemorizarse frente a la represión, la respuesta fue la movilización de las masas. Así se ha ido arrinconando a Mahuad y su política.
Cabe resaltar que a la par de estas acciones generales, se han desarrollado otras luchas, que en conjunto expresan el descontento del pueblo y la confianza que éste tiene en sus fuerzas, en su organización. El paro de los trabajadores de la salud y su huelga de hambre. Los trabajadores de INECEL (Instituto Nacional de Electrificación) se tomaron las instalaciones en varias ciudades.
El Paro de la UNE
Ciento venite mil maestros dirigidos por la UNE, cumplieron desde el 4 de febrero y por 51 días el Paro Nacional, reclamando el reconocimiento de sus salarios, defendiendo la educación fiscal.
Mahuad estaba dispuesto a enfrentar «tres o cuatro meses» el paro de la UNE, y doblegarlo por cansancio y deserción. Pero, como dice nuestro pueblo, se dió con la piedra en los dientes. Su inicial prepotencia y el desconocimiento a la Ley de Escalafón y Sueldos del Magisterio, terminó con el reconocimiento de los derechos de los maestros. Ha sido una lucha importante, en la que junto a la paralización de actividades ha estado la vinculación a los sectores populares, la toma de carreteras, las grandes concentraciones, las marchas sectoriales, hasta la huelga de hambre que agrupó a más de 250 personas, -incluyendo estudiantes y padres de familia- en diez ciudades del país. Una vez más el magisterio triunfó gracias a su unidad, su combatividad y a la existencia de una dirección correcta y consecuente con los intereses del magisterio y del pueblo.
La huelga del 10 y 11
A pesar de la importante movilización social demostrada a lo largo y ancho del país, de la negativa del pueblo a aceptar nuevos paquetes impositivos, el gobierno se ha mantenido sordo. Consecuente con los intereses de las clases dominantes, gobierna para beneficiar a los banqueros y a la oligarquía en general. Prueba de ello son los millones de dólares que ha entregado a los empresarios y banqueros para «reactivar» las empresas y «salvar» a los bancos que han encontrado hoy su mejor negocio, llevando intencionalmente a la quiebra a los mismos.
Una vez más salió a flote la prepotemcia de Mahuad. Frente al llamado a la Huelga General, continuó conversando con las Cámaras de la Producción para ayudarles a resolver su crisis.
Recogiendo la experiencia del 5 de febrero, y sobre todo afirmando la unidad, en el proceso previo a la huelga general, se fueron encontrando los mecanismos para reconstituir el Frente Patriótico.
Este es sin duda un paso que trasciende la coyuntura en la que nació. Su composición es decidora respecto de la orientación que lo anima, pues está constituído por las organizaciones populares y los partidos de izquierda.
No obstante, en su interior se desarrolla un importante debate respecto de si debe mantener esa composición, es decir con los partidos de izquierda, o únicamente con las organizaciones sindicales, gremiales y populares en general. Para nosotros, la presencia de los partidos de izquierda no sólo es adecuada sino justa y necesaria. ¿Por qué impedir el trabajo conjunto de las organizaciones populares con los partidos de izquierda? ¿Acaso la izquierda ecuatoriana no ha sido la principal fuerza que ha sostenido la acción de las mismas organizaciones populares? Hay sectores que temen que esta convivencia sea utilizada por el gobierno en el sentido de que el moviento se está politizando. No hay que tener temor a ello. Efectivamente, nos interesa que el movimiento popular se politice, que asuma las posiciones del cambio revolucionario de la sociedad, las posiciones de la izquierda. Generalmente la socialdemocracia, en el seno del movimiento popular, levanta las posiciones del apartidismo, del pluralismo burgués, pues buscan mantener un movimiento popular funcional al sistema capitalista. No debemos temer a este debate, por el contrario hay que impulsarlo para esclarecer el objetivo de la lucha del pueblo y con ello garantizar su robustecimiento político e ideológico.
El Estado de Emergencia y el feriado
El gobierno pretendió atemorizar a las masas y disminuir la convocatoria de huelga general y declaró el Estado de Emergencia y feriado los días 10 y 11.
El Ecuador se paralizó. A pesar de la militarización del país, los combates se dieron en todo lado. El coraje del pueblo rompió una y otra vez los cercos que la policía y el ejército lanzaban para impedir el avance de los manifestantes. La orden que tenían las fuerzas represivas de impedir la agrupación en piquetes de agitación, no siempre lograron cumplirla. En varias ciudades, los pequeños grupos pronto se nutrían de gente deseosa de expresar el repudio al régimen, convirtiéndose en grandes marchas. Vale destacar por su magnitud y combatividad, las movilizaciones de Cuenca, Riobamba, Portoviejo, Ambato, donde se viene repitiendo masivas concentraciones de protesta.
El pueblo va perdiendo el miedo a la represión. Particularmente, los jóvenes juegan un importnte papel para chocar y enfrentar con las «fuerzas del orden». En varias ocasiones, la policía y el ejército, de perseguidores cambiaron al papel de perseguidos y huyeron de los manifestantes. En el campo las cosas son similares, con la particularidad de que allí estuvo concentrado el ejército, en la represión.
El gobierno salió duramente golpeado el primer día de la Huelga. La magnitud de la movilización fue tal, que a la tarde del 10, el Ministro de Gobierno, no pudo hablar de fracaso del movimiento, por el contrario fue entendiendo la magnitud de los sucesos y reiteró los llamados a la reflexión, a la cordura, a la unidad nacional y a la búsqueda de la cultura del diálogo.
El segundo día de la Huelga, la paralización se mantuvo con la particularidad de tomar mayor fuerza en las pequeñas ciudads; y en las grandes urbes el epicentro de la lucha se trasladó a las barriadas populares.
Las fuerzas populares dieron un nuevo paso importante en el proceso de acumulación de fuerzas revolucionarias con la constitución del Congreso del Pueblo, instancia en la que se expresa la unidad y la democracia de los trabajadores y el pueblo. Allí las distintas organizaciones sindicales, de indígenas, maestros, jóvenes, mujeres, ecologistas; partidos y organizacines políticas expresan sus puntos de vista y contribuyen a la formulación de propuestas y acciones en oposición a los planteamientos neoliberales.
El Congreso del Pueblo es una instancia de debate de las opiniones y propuestas de las organizaciones populares y políticas de izquierda; es una instancia de discusión y discernimiento para la toma de decisiones; es un colegiado de coordinación de la movilización y la lucha populares; es un instrumento para la discusión de propuestas programáticas alternativas; es una barricada para la conquista del Poder Popular.
Su primera reunión, realizada el 11 de Marzo, dejó trazadas algunas tareas y orientaciones.
Resaltamos el espíritu unitario y la comprensión existente en un importante sector respecto del paso dado, pues se miró a éste como una medida que asumen las organizaciones populares y de izquierda en el propósito de continuar luchando por el Poder Popular.
Existen dificultades, celos políticos y temores que perviven, principalmente, en algunos dirigentes de la Coordinadora de Movimientos Sociales y la Conaie, que privilegian su protagonismo a la unidad popular, e inclusive la presencia de la socialdemocracia a la fuerza de los trabajadores y el pueblo en combate.
La continuidad de esta instancia será una garantía para consolidar y desarrollar el movimiento popular ecuatoriano, por ello es que tenemos el compromiso de trabajar intensamente por su consolidación y desarrollo.
Como afirmamos, esta jornada fue victoriosa. Fue una demostración del descontento popular, del deseo de lucha de los trabajadores, de la juventud, de los maestros, de los campesinos, en fin..., fue una prueba clara del aislamiento en el que se encuentra el gobierno de Mahuad.
Una gran lección de esta huelga fue el avance de la unidad del pueblo, de sus organizaciones populares y políticas, de la izquierda. Unidad y lucha fueron dos ingredientes importantes.
Si miramos la participación de las organizaciones populares, debemos destacar la acción de las agrupaciones integrantes del Frente Popular, (UGTE, UCAE, JRE, FESE, UNE, FEUE); la acción de los trabajadores petroleros; del FUT, salvo la CTE que tuvo una participación mediatizada al igual que el comportamiento de la dirección de la CONAIE, que fue sobrepasada por sectores que se imcorporaron combativamente a la lucha del 10 y 11. Sin embargo, debemos tomar en cuenta, que se trató de una acción general, en la que se incorporó el pueblo en las barriadas, aspecto que tuvo mayor profundidad en el levantamiento que sucedió a la Huelga General.
El nuevo paquetazo
Una vez más Mahuad subestimó la capacidad de movilización del pueblo y la noche del 11, en cadena nacional, lanzó un nuevo paquete económico de claro contenido neoliberal, demostrando la sumisión a las recetas del FMI. De los 17 programas de ajuste adoptados por la burguesía en los últimos 20 años, éste fue el más duro. Nuevamente se mostró en forma clara la entrega del gobierno a la banca privada a la que sirve desde un inicio.
La justificación de que dichas medidas se encontraban orientadas a enfrentar la inflación, chocó con la realidad, pues se trataba de un ajuste profundamente inflacionario y recesivo para la economía del país.
Conviene tener presente lo planteado: elevación el Impuesto al Valor Agregado del 10 al 15% y la creación de otros impuestos; elevación del precio de los combustibles, en el caso de la gasolina Extra -la de mayor consumo- en un 318%; congelamiento del 50% de los depósitos de los ahorristas y cuentacorrientistas por el lapso de un año y a bajo interés; congelamiento de los depósitos a Plazo Fijo, en el 100 % a un año. Aprovechando el Estado de Emergencia envió al Congreso diez proyectos de Ley, con el carácter de urgente, para ser tratados en treinta días como máximo, que buscaban la privatización de sectores estratégicos como electrificación, hidrocarburos, telecomunicaciones, puertos, educación.
Para continuar con la política de despidos a los empleados públicos, estableció la reducción de las indemnizaciones a los trabajadores y el pago en Bonos del Estado.
La congelación de los ahorros significa entregar a los banqueros tres mil millones de dólares para que continúen especulando y aprovechándose del dinero del pueblo.
El levantamiento popular
La respuesta dada por el Frente Patriótico fue inmediata: se llamó al levantamiento popular y la lucha tuvo nuevos matices. El combate se generalizó, incorporándose otros sectores como los transportistas, que levantaron puntos específicos de lucha. Dentro de ellos cabe destacar la acción de los taxistas (que son pequeños propietarios), a quienes se les golpeaba mortalmente, y comprendieron que el camino correcto era sumarse al combate. Demandaban que se anule la elevación del precio de los combustibles y la sucretización de sus deudas que las habían adquirido en dólares para comprar sus unidades de transporte.
Ubicados en sitios estratégicos de las ciudades paralizaron el país. Incidieron en la paralización de la producción por lo que el movimiento tuvo un efecto importante que golpeaba directamente a los intereses de las clases dominantes.
En este momento tuvo mayor trascendecia la participación del movimiento indio y campesino que se tomó las carreteras y cercaron las ciudades. El tránsito vehicular local e interprovincial se paralizó por completo. El comercio cerró sus puertas. Los mercados empezaron a sufrir el desabastecimiento. Las manifestaciones aumentaron en intensidad y cobertura. Grandes movilizaciones y acciones en las barriadas fue la tónica. La represión policial y militar no daba el resultado que el gobierno esperaba. En varias ciudades se dieron conatos de saqueos y en otras efectivamente se produjeron, poniendo como blanco las grandes bodegas de especuladores y centros comerciales. En el sur de Quito, un camión del Ejército que transportaba alimentos para el Batallón Epiclachima fue tomado por los manifestantes y sus productos repartidos. Los militares se vieron imposibilitados de actuar. En la provincia de Tungurahua, el Congreso del Pueblo destituyó al Gobernador y al Intendente de Ambato. El país continuaba paralizado. Todo esto demuestra la magnitud de la lucha, la incorporación de amplios sectores. Este es un ensayo de lo que podría ser la insurrección popular.
Fuera Mahuad
La consigna de "Fuera Mahuad" recorrió todo el país. El Frente Patriótico lanzó el planteamiento de constituir un Gobierno de Salvación Nacional, que estaría conformado por las organizaciones populares, representantes de los movimientos indígena y negro, por los partidos políticos de oposición, representantes de las iglesias y de las Fuerzas Armadas. A su vez formuló una propuesta de medidas que entre otros aspectos contemplaba: el levantamiento del Estado de Emergencia, la derogatoria de las medidas económicas, la moratoria de la deuda externa,la Incautación de las divisas; el control de la Banca Privada por parte del Banco Central; la oposición a las privatizaciones y por el contrario el fortalecimiento de las empresas estatales estratégicas; congelación de los precios; la solución de los conflictos sociales existentes.
Todo un pueblo levantado, con su lucha rompió el Estado de Emergencia.
Las Fuerzas Armadas, con el Ministro de Defensa, General José Gallardo a la cabeza, bajaron el tono en sus declaraciones. De las iniciales enérgicas amenazas de prisión y sanción a los manifestantes, pasaron al llamado a la tranquilidad. Esto evidenciaba la magnitud del movimiento y el peligro que para el gobierno significaba. Hay que tomar en cuenta la existencia de contradicciones en su interiror que se hicieron públicas, por lo que cuatro Mayores habrían sido sancionados. Además, hay sectores descontentos en su interior por las medidas que el gobierno ha ido tomando, por los recortes presupuestarios, por el retraso en el pago de sus sueldos. Estos pueden ser elementos para la variación, en cierta medida, del comportamiento público de las Fuerzas Armadas.
El gobierno de Mahuad se encontraba duramente golpeado y podía caer. De suceder esto, hubiera sido, para la burguesía y el imperialismo, una gran derrota de sus intereses y sus formas de dominación. En menos de tres años, dos gobiernos derrocados por la fuerza de la lucha popular no es un «buen ejemplo» y por ello los distintos sectores de las clases dominantes arrimaron el hombro para darle una salida institucinal al conflicto. El rol que en esto, de manera abierta y pública, jugó el imperialismo norteamericano fue determinante.
Mahuad contaba solamente con el respaldo de los banqueros, industriales y por supuesto del FMI y el imperialismo.
Michael Camdessus hizo un llamado a constituir un bloque en el país para garantizar la aplicación del paquete económico y con ello obtener la ayuda del FMI. Iguales llamados venían desde el Banco Mundial.
El Departamento de Estado de los Estados Unidos, un día antes de que se tomen las medidas llamó a defender y aplicar el plan económico. Al mismo tiempo pedían que el embajador norteamericano en Ecuador, suspenda sus vacaciones y retorne a Quito. Al llegar al país, su primera gestión fue entrevistarse con Mahuad y expresar el respaldo del gobierno de Clinton.
Sin duda, esta actitud del imperialismo norteamericano, hizo que algunos sectores de la oposición burguesa pongan mayor límite a su acción.
Era evidente que el régimen de Democracia Burguesa se encontraba en peligro. Por un lado la lucha creciente del pueblo y por otro, las insistentes amenazas de golpe de Estado e inclusive de un autogolpe de Mahuad intranquilizaban a las clases dominantes y su amo el imperialismo norteamericano.
Así es como se explica la carta del 17 de marzo, enviada por Clinton a Mahuad en la que expresa textualmente: «apoyo y admiro su valiente esfuerzo por construir una coalición política dispuesta a enfrentar el profundo problema económico del Ecuador. Estos esfuerzos en períodos de crisis no son desapercibidos por la comunidad mundial... A pesar de que los pasos a tomar serán muy duros, le animo a seguir trabajando con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a fin de alcanzar un acuerdo. Los Estados Unidos están listos para que el Ecuador enfrente este reto. Es vital que usted continúe trabajando por las reformas económicas necesarias para mantener el indeclinable compromiso del Ecuador hacia la democracia y el orden constitucional».1 Muy explícito!
No podía existir forma más abierta para llamar a las clases dominantes a reforzar la estabilidad del gobierno. No podía haber forma más abierta de intromisón en los asuntos internos del país. Es un mentís a quienes creen que el imperialismo ha cambiado su condición o inclusive que ya no existe !
En la madrugada del 18, frente al alto nivel de la lucha popular, a la incorporación cada vez mayor de nuevos sectores, y, a pesar del espaldarazo dado por el imperialismo, Mahuad retrocede. Con representantes de varios Bloques Parlamentarios llega al acuerdo de levantar el Estado de Emergencia; retirar los Proyectos de Ley que buscaban las privatizaciones; rebajar el precio de los combustibles; atender las demandas del magisterio y de los trabajadores de la salud.
Está claro que la Izquierda Democrática llegó a un acuerdo con la Democracia Popular, y tendió el puente necesario para encontrar la salida institucional a la crisis, como lo manifestamos líneas arriba. La ID jugó a dos manos. Por un lado se presentó como parte de la oposición al gobierno, incorporándose al Congreso del Pueblo para ganar simpatía popular, y por otro, buscaba afanosamente solucionar el conflicto antes de que se «desborde».
El pueblo triunfó. Con su unidad y lucha hizo retroceder a un gobierno que se sentía fuerte porque Clinton y el FMI le habían dado su aval. Debemos entender que se trata de una batalla ganada, no de toda la guerra. El gobierno retrocedió en sus pretensiones de llevar adelante el programa neoliberal, pero esto es momentáneo. Es un paso atrás para encontrar otros mecanismos que le permitan llevar adelante las privatizaciones y otros propósitos. Nuevos combates están pendientes y hay que prepararse para ellos.
Podemos concluir que esta nueva jornada de lucha de los pueblos del Ecuador, mestizos, indios y negros, de los trabajadores de la ciudad y el campo, de los servidores públicos, de los maestros, de la juventud estudiantil secundaria y universitaria, de los pequeños comerciantes, de los pobladores de los barrios pobres ha alcanzado una importante victoria de carácter político y reivindicativo:
Echó abajo el Estado de Emergencia.
Devolvió los proyectos privatizadores y de impuestos contra el pueblo.
Redujo en el cincuenta por ciento el alza del precio de los combustibles.
Se flexibilizará la congelación de los depósitos bancarios.
Se satisficieron los reclamos de los trabajadores de la salud y de los eléctricos.
Se atendió las propuestas del paro de la UNE.
Se atendieron importantes reivindicaciones de los pueblos indios.
Se aprobaron reclamos y derechos de los transportistas.
Se afirmó en la conciencia de las masas populares el camino de la lucha para la conquista de sus derechos.
Se avanzó en la clarificación y construcción de la unidad popular.
Surgió el Frente Patriótico integrado por las organizaciones populares y los partidos de izquierda.
Se constituyó el Congreso del Pueblo.
Se estableció una mesa de discusión entre los partidos de izquierda, que avizora importantes niveles de unidad y coordinación en las propuestas y la lucha.
Se destacaron como importantes protagonistas, en estas jornadas, el Frente Popular, la UNE y el MPD.
Se fortalecieron las organizaciones revolucionarias, de manera especial, el Partido revolucionario del proletariado y sus fuerzas.
Se pusieron de manifiesto nuevas formas de lucha y de coordinación en el curso de las acciones.
Se ahondaron las fisuras entre las clases dominantes
Se desenmascaró y aisló al gobierno de Mahuad.
Se plantean nuevas e importantes perspectivas para la lucha popular.
La oligarquía derrotada en estas batallas por el pueblo buscará la forma de anular estos logros alcanzados y se apresta a una contraofensiva reaccionaria. Una muestra de ello es lo ocurrido el lunes 22 de marzo, en Guayaquil, donde se blandió el regionalismo y se manipuló a sectores populares golpeados por los fenómenos naturales y la crisis. Su defensa de la banca y sus privilegios va a continuar, y para ello no dudará en asumir cualquier acción. Esta situación complica más aún la crisis política del país que no tiene por ahora una salida cierta.
La crisis económica y política del país es ciertamente muy grave, y las medidas que se están adoptando desde el Congreso y en el Gobierno, no solucionarán los conflictos. En poco tiempo los problemas se presentarán nuevamente y con mayor intensidad. Las condiciones de vida del pueblo se han agravado rápidamente en estos últimos meses. Se siente el hambre, el desconcierto en las masas respecto de su futuro.
El pueblo ha aprendido mucho en estas jornadas. Se encuentra en mejores condiciones ideológicas y políticas para enfrentar al gobierno de las clases dominantes. Hoy, más que en el pasado, se configuran con mayor claridad los contornos de una situación revolucionaria en el país. El estado de ánimo de lucha permanece en el pueblo. Hay una flama que se mantiene viva y puede convertirse en una hoguera.
PARTIDO COMUNISTA MARXISTA LENINISTA DEL ECUADOR
PCMLE
Mayo de 1999